Trabajo Grupal Bloque IV: Algunos retos pendientes de la profesión de enseñar y de su formación.
¿Qué demanda la nueva cultura digital al profesorado y cómo puede esta contribuir a paliar los efectos excluyentes de la brecha digital?
Que las nuevas tecnologías están presentes en nuestras vidas, es algo incuestionable. Por ello, en nuestra profesión, es muy importante que el profesorado se adapte a ellas, no podemos dejar olvidada esta parte de nuestra sociedad y de nuestras vidas, en la que la mayoría de los niños/as se sienten inmersos y que manejan de forma natural. Pero, claro, como dicen los autores Juan Yanes González y Manuel Area Moreira, “la mera introducción de las tecnologías de la información y la comunicación por sí solas no transforman, ni mejoran de manera mecánica o milagrosa la educación. Una de las claves de su éxito está en el propio profesorado”.
Todos somos conscientes del gran avance de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, y de sus repercusiones en la sociedad. Cada vez existen más medios a través de los cuales podemos obtener información: televisión, radio, Internet, móviles, etc.
Estos grandes avances y progresos demandan, en las escuelas, profesorado cualificado que sepan extraer el potencial didáctico de estos medios.
Las TICs son un gran medio para progresar, pero también pueden ser objeto de acentuación de diferencias y desigualdades. La aparición de Internet ha proporcionado muchas ventajas a la sociedad, sin embargo, también es la causa de un importante problema que existe en la actualidad, la brecha digital. Entendiendo por ésta “la brecha que hay entre aquellos que tienen acceso a las tecnologías digitales y aquellos que no”.
Las TICs son un gran medio para progresar, pero también pueden ser objeto de acentuación de diferencias y desigualdades. La aparición de Internet ha proporcionado muchas ventajas a la sociedad, sin embargo, también es la causa de un importante problema que existe en la actualidad, la brecha digital. Entendiendo por ésta “la brecha que hay entre aquellos que tienen acceso a las tecnologías digitales y aquellos que no”.
Aquí es donde vemos la importancia de que los profesores se conviertan en expertos de estas tecnologías por dos razones fundamentalmente: por un lado, para que sean capaces de capacitar al alumnado en el manejo de estos medios, ya que son el futuro y en cualquier trabajo o profesión se exigirá el manejo de éstos; y por otro lado, porque suponen un medio eficaz para ayudar al alumnado a construir sus conocimientos, como medios motivadores que fomenten la curiosidad de los mismos.
Hoy día, tenemos los claustros divididos entre aquellos que apuestan por la inclusión de las mismas en el aula y aquellos que muestran sus reticencias; pero lo cierto es que ya están aquí y su presencia en los procesos de enseñanza son un fenómeno inevitable, y si nosotros queremos contribuir a paliar sus efectos excluyentes, debemos formarnos para ser capaces de alfabetizar a nuestros alumnos digitalmente y, no sólo en el manejo, en lo que posiblemente nos dan mil vueltas, sino en el para qué.
Que los profesores se formen en estas materias supone un reto, y se puede distinguir cuatro principios, como expone J. Martínez Bonafé (1995), estos son:
- Crítica de la racionalidad técnica: no podemos entender el proceso de enseñanza-aprendizaje dentro del paradigma proceso-producto, aunque pueda parecer que las enseñanzas de las TICs deben ser tecnológicas, deben ir mucho más allá. En primer lugar, el profesorado debe fundamentar su formación, en este plano, en un desarrollo crítico de su propia práctica, aumentando su autonomía en este campo. Y, por otro lado, la enseñanza de las TICs no se debe quedar en la formación del alumnado en su manejo, sino que debe ir más allá; se debe desarrollar una mentalidad crítica y reflexiva que lleve al alumnado a saber dónde buscar la información que necesita y cómo organizarla, ya que información no nos falta, lo difícil ahora es manejarla de forma correcta.
- Superar la fragmentación: rechazo a la fragmentación del conocimiento. El profesorado debe tener la oportunidad de socializarse críticamente en contacto con las TICs en el seno de las instituciones responsables de su formación inicial y permanente y, además, no trabajándose en departamentos estancos, sino a través de una enseñanza globalizada.
- Democracia como participación: para poder hablar de estos valores, es decir, de la igualdad en términos de democracia y participación, el uso de las nuevas tecnologías debe estar al alcance de todos y se debe ir inculcando a las nuevas generaciones. Como nos dice el documento, hoy por hoy son un motivo de exclusión sociocultural, y esto debe cambiar.
- Compartir el conocimiento: las redes tecnológicas de la comunicación y la información permiten intercambiar información, debatir, planificar, tomar decisiones, etc., por los que nos permite aumentar la formación como proceso colaborativo a través de más medio, y aumentar la facilidad para acceder a experiencias de otros profesorados, a proyectos, etc.
Está claro que para conseguir todo lo anterior es imprescindible formar al profesorado para que pueda extraer todo el potencial didáctico de los medios TIC. ”Uno de los retos más acuciantes e inminentes de la formación del profesorado del siglo que viene consiste precisamente en esto: en que aprendan a sumergirse, a navegar de un modo reflexivo, inteligente y no alienado por las aguas inciertas y exóticas del océano ciberespacial”.
Pero el uso de las TIC y su aplicación en el proceso de aprendizaje no supone únicamente una mayor y mejor formación del profesorado en este campo, sino que es necesaria una transformación en la concepción misma del concepto de la docencia y significa redefinir nuestra función como docente.
¿De qué modo contribuirían los procesos reflexivos que hemos ido comentando en la asignatura a la toma de conciencia del profesorado sobre la diversidad cultural y su necesaria atención, para profundizar en el desarrollo de un currículo integrado e intercultural, así como de una escuela más inclusiva, plural y democrática?
En las escuelas públicas cada vez nos encontramos con más alumnos/as provenientes de diferentes países, culturas, razas, etc. En el tema 11, se señala que “los niños de culturas y grupos minoritarios están escolarizados en centros públicos de enseñanza, ubicados en entornos desaventajados desde el punto de vista económico, social y cultural; donde el fracaso escolar y los conflictos son abundantes”. Y, por ello, es necesario que el profesorado reflexione y profundice acerca de él. Como vimos en temas anteriores, la reflexión crítica sería la más adecuada para abordar estos temas, pues debemos analizar la práctica que llevamos a cabo, profundizando en la historia y las experiencias que hemos ido teniendo a lo largo de nuestra vida y que limitan nuestras ideas y pensamientos actuales.
Claro está que para aceptar la diversidad en nuestras aulas debemos tener una mentalidad abierta, donde se de cabida a todas las personas, donde no exista ese “alumno ideal o modelo” que se nos comenta en los textos, “la mayoría de los docentes ven al alumnado con un prisma tallado con la referencia del alumno modelo, una elaboración mental que se ajusta a los rasgos de la clase media de la cultura mayoritaria”. Si seguimos mirando desde ese prisma, no podremos conseguir una escuela plural y democrática en la que se respeten los derechos de todos y exista la verdadera igualdad de oportunidades, sino que seguiremos tratando a unos alumnos/as de una manera y a otros de otra.
Las actitudes y percepciones del profesorado son producto de creencias muy arraigadas y lo difícil es conseguir cambiarlas. Creemos que la toma de conciencia, entendida como una forma reflexiva de pensar es un primer paso importante. Para abordar con éxito la Educación Multicultural estamos de acuerdo con Kansanen (1991), cuando afirma que el problema básico de la formación del profesorado es ayudarles a formarse sus propias ideologías pedagógicas, que les habilite como profesionales autónomos, con capacidad para planificar su trabajo, asumir la responsabilidad de los procesos y resultados educativos, y ofrecer razones pedagógicas, no sólo intuitivas, sobre su actividad docente. Estas razones pedagógicas y la clarificación de los propios valores y creencias, forman parte de la responsabilidad moral y pública, profesional, del profesorado al justificar sus acciones educativas.
Esto no es trabajo solamente, de un docente de forma individual, sino que el centro educativo, en general, debería reflexionar sobre el currículum que llevan a cabo, sobre qué aspectos se deben mejorar, para adaptarse a las nuevas características que va presentando esta sociedad en la que vivimos y donde conseguir una escuela más democrática.
La reflexión de la propia práctica, la autoevaluación docente es fundamental para conseguir esto. Para promover esta reflexión es importante que se vivencien experiencias diferentes.
¿Cómo deberían afectar dichos procesos reflexivos a las culturas de trabajo de los docentes?
Los procesos reflexivos deberían afectar a las culturas de trabajo de los docentes mejorando sus prácticas y profesionalizándose día a día. Ya sea de forma individual o en colaboración con otros compañeros, lo ideal es seguir aprendiendo, ir mejorando nuestra labor como docente.
Pensamos que es más favorable el desarrollo profesional a través de la colegialidad y la colaboración, porque los compañeros te pueden aportar ideas, técnicas, estrategias… que a uno mismo ni siquiera se le haya pasado por la cabeza y que resulta que es una gran aportación, qué tiene utilidad, etc. o incluso puede ocurrir que tú no la veas conveniente por diversas razones que al argumentarlas, puedes ayudar a otro compañero o él te puede ayudar a cambiar de ideas. Estas reuniones, son más eficaces si son voluntarias, que si son impuestas. También hay otras formas de colaboración, como describe Little (1982): revisión y relato de historias, ayuda y asistencia, puesta en común y trabajo conjunto.
El trabajo individual, también puede proporcionar enriquecimiento profesional (pero sin entenderlo como estrategia única sino como estrategia a combinar). Además, no siempre se trabaja en un centro donde haya compañeros que quieran compartir sus ideas o llevar a cabo un proyecto común. En estos casos, si se quiere crecer profesionalmente, no queda más remedio que realizar el camino de forma individual o intentar compartir experiencias con miembros de otros centros, pudiendo ser muy útil en este caso la utilización de las TICs.
Los procesos reflexivos deben afectar a la manera de ver la educación y la práctica que realiza cada uno. El replantearse que existen otras realidades, que hay más opciones, etc., es ampliar la visión que se tiene de la profesión de maestro y de esta manera, poder mejorarla.
¿Qué aportan o dejan de aportar, según tu experiencia, este tipo de cursos o asignaturas a esos propósitos?
La reflexión es importante en todos los aspectos de nuestra vida y una asignatura que te ayude a ello creemos que es muy valiosa, ya que nos sirve de enriquecimiento personal. Muchas veces hacemos las cosas sin pararnos a pensar en ellas y sin reflexionarlas. Esta asignatura, nos ha permitido compartir nuestras ideas y experiencias con el resto de compañeros (trabajos en grupo, individuales, blogs, valoración de trabajos de compañeros/as, trabajos de investigación…), por lo que hemos podido aprender mucho de las vivencias de los compañeros que sí trabajan en esta profesión y de aquellos compañeros que no tienen la suerte de hacerlo, como ocurre en este grupo que dos no trabajamos (en educación), pues hemos podido comprobar que tenemos ideas semejantes respecto a muchos aspectos de la educación. La puesta en común y el debate han sido beneficiosos para ir moldeando la idea de enseñanza que poseíamos.
¿Cómo valoras esta asignatura y qué propuestas se te ocurren para mejorarla? Los contenidos desarrollados, los recursos y procedimientos utilizados, la organización del trabajo, la participación, la evaluación… son dimensiones susceptibles de análisis; cualquier comentario, crítica o sugerencia por tu parte será bienvenida.
El esquema, estructura y desarrollo de la asignatura se han enmarcado claramente en un modelo de reflexión crítica, donde se ha potenciado y favorecido la autorreflexión, el intercambio de experiencias y puntos de vista, y donde hemos confrontado ideas, opiniones, posturas e ideologías.
Las lecturas han servido de base y fundamento para el debate y pensamos que han estado bien seleccionadas. La asignatura nos ha permitido y, en ocasiones, obligado a reflexionar sobre nuestra práctica docente y a tomar conciencia de las influencias que subyacen en la misma, con objeto de comprenderlas, controlarlas y en su caso intentar transformarlas.
Concluyendo, podemos decir que esta asignatura nos ha servido para conocer, comprender, practicar y valorar el trabajo colaborativo. Estamos defendiendo a lo largo de toda la asignatura, como el nombre de la misma indica, “el desarrollo profesional del profesorado”, creemos que todos estamos de acuerdo en que un docente no se puede estancar en la formación inicial, sino que tiene que seguir formándose, de hecho muchos estudiamos psicopedagogía como formación inicial, ya que no tenemos experiencia laboral en este campo, y otros por formación permanente.
Compartir nuestras experiencias e ideas en las actividades, blogs, investigaciones,… y debatirlas en clase, nos ha aportado nuevas ideas y ha hecho que cambiemos algunas que teníamos. La verdad es que nos hemos dado cuenta de que cuanto más leemos, aprendemos, escuchamos, debatimos, etc. más dudas nos surgen, pero conocer las dudas es un gran paso para buscar sus respuestas. Este tipo de experiencias hace que, como hemos comentado anteriormente, nos nutramos y enriquezcamos unos de otros. Y, para nosotras, esta es una cualidad fundamental de cualquier persona (y más para el docente).
