¿En qué cultura docente/profesional nos socializamos?
En relación a las tres nos identificamos con las perspectivas funcionalistas de considerarnos como tabulas rasas donde nos ven como vasos vacíos a los que hay que rellenar de, fundamentalmente conceptos, más conceptos, habilidades y en menor medida de valores, transmitiéndonos conocimientos que creen que son suficientes para dedicarnos a la docencia, como si con ello ya tuviéramos todo lo necesario para ser maestros. El interés radicaba en seguir almacenando conocimiento y observar a los profesores expertos para desarrollar sus rutinas y formas de organización.
En relación a las tres nos identificamos con las perspectivas funcionalistas de considerarnos como tabulas rasas donde nos ven como vasos vacíos a los que hay que rellenar de, fundamentalmente conceptos, más conceptos, habilidades y en menor medida de valores, transmitiéndonos conocimientos que creen que son suficientes para dedicarnos a la docencia, como si con ello ya tuviéramos todo lo necesario para ser maestros. El interés radicaba en seguir almacenando conocimiento y observar a los profesores expertos para desarrollar sus rutinas y formas de organización.
En las prácticas todas observamos que se enseñaba de una manera tradicional, sin tener en cuenta al alumnado y sus inquietudes dando a lo que se denomina “viejas realidades sociales de la enseñanza” en vez de las “nuevas” que serían:
• Individualismo en lugar de comunidad profesional. No compartía impresiones ni posibles estrategias positivas a emplear con ningún compañero ni incluso con su compañera de nivel.
• Enseñanza en el centro en lugar de aprendizaje en el centro. Primaba lo que deseara enseñar indistintamente de las necesidades del alumnado y de sus realidades particulares.
• El trabajo técnico sobre la indagación-investigación. Primando la situación de experto/a que sólo se responsabiliza del dominio de un juego prescrito y limitado de habilidades y técnicas sobre el desarrollo de procesos de descubrimiento y reflexión.
• El control sobre la responsabilidad. Controlando el trabajo del alumno/a y no ampliando públicamente su responsabilidad al resto de la comunidad educativa.
• El trabajo dirigido sobre el liderazgo. Se hace lo que se planifica desde el individualismo y aislamiento contextual (el aula como contexto cerrado).
• Las preocupaciones del aula sobre las preocupaciones de la escuela. El aula es un sitio cerrado, propio, donde sólo se desarrollan estrategias que según sus pareceres dan resultado.
Con respecto a la experiencia laboral, dos componentes del grupo son los que han trabajado en la educación y una de ella sigue con esta experiencia, pasando por la etapa de luna de miel. La compañera que sigue con su experiencia laboral ha topado con una estructura organizativa y pedagógica cerrada no abierta a posibles cambios e innovaciones donde primaba el individualismo a la cooperación y flexibilidad actitudinal. Donde las nuevas ideas son consideradas como agresiones e intromisiones a una labor rigurosa llevada a la práctica por “profesionales con muchos años de experiencia” y en donde la filosofía escolar se resume en “eres joven, cuando tengas experiencia verás que no es fácil y te conformarás con hacer lo que todo el mundo hace porque lo contrario supone un gran esfuerzo que en contadas ocasiones tiene su recompensa.
Todos los miembros del grupo estamos de acuerdo en que para dedicarse a la enseñanza debe de ser vocacional y que es una responsabilidad hacia la sociedad ya que formamos a generaciones del futuro transmitiendo ideas y experiencias ya que son muchas las horas que se están juntos.
